domingo, 6 de diciembre de 2015

Verla es como un imán, es una fuerza que me atrapa de la que no me puedo alejar…

Verla es como un imán, es una fuerza que me atrapa de la que no me puedo alejar… Yo lo intento, pero es pasar por su puerta y no poder evitarlo, a pesar de llevar una semana y dos días bloqueada, hoy me he despertado pensando en ella, y tan solo un deseo en mi mente y si la paso a ver?

Ha sido un pensamiento fugaz, un deseo puntual, otros días pasa y se pierde por la carretera de camino al trabajo mientras canto Vanesa Martin a pleno pulmón, pero hoy no, hoy no he pensado con la cabeza, hoy tan solo me he dejado llevar por el corazón…

Y yo no sé todavía que tiene que me atrae a ella de una forma irracional, lo normal sería alejarla de mi vida y de mi mente, pero no puedo, me atrapa como un imán de esos que utilizo cada día en mi trabajo para quitar las carcasas de seguridad, a veces se me engancha la llave de la taquilla que llevo al cuello y no la puedo soltar, incluso me ayudan los propios clientes, me siento torpe y un poco ridícula, el puto imán que fuerza tiene…

Pues para mi ella es igual, me atrapa, de una forma de la que no me puedo separar y he ido otra vez, después de despedirme de ella para siempre, he vuelto a entrar tan solo han sido 2 minutos, una conversación cordial, correcta, ni me ha mirado a la cara, todo el rato con el ordenador, no me merezco ni su mirada, pero al menos me ha dicho que está mejor, le duele menos, el jueves tiene que ir al médico, yo le he contado los últimos entrenos, lo divertidos que han sido, le he explicado los ejercicios, ni aun así me ha mirado, ni uno, ni dos, ni tres segundos…

Pero tampoco he temblado al tenerla cerca, ni me he sentido pequeñita al salir, yo creo que pronto conseguiré alejarla de mi… Ni he llorado mientras escribía esta entrada como otras veces me ha pasado… Cada día doy un pasito mas... 

Al salir de la tienda me he cruzado con su novio que iba a verla, he sentido envidia, pero no puedo hacer nada para tenerla como algo más, ella está con él y aunque me lo cruce y le salude, le sonría y parezca tan normal, en el fondo me muero de envidia de que él pueda compartir su día a día contigo y yo no, pueda pronunciar tu nombre y que le mires a la cara, pero es tu decisión así que aunque me mate por dentro no puedo hacer nada más, que quedarme quieta y observar, esperar una grieta por la que poder recuperar nuestra amistad… 

Ayer hablando con una amiga me acordaba de nuestros momentos juntas de lo bien que nos llevábamos, de nuestra amistad y de la mierda en la que se ha convertido todo…

No hay comentarios:

Publicar un comentario