martes, 7 de octubre de 2014

…en ese instante no se me ocurrió pensar que quizás bebía para olvidar al gran amor de su vida que un día se fue sin avisar…

Me encanta escuchar historias y rodearme de personas nuevas, que no conozcan más de mí que lo que yo les quiera contar, no quiero que nadie me prejuzgue ni saque conclusiones de mi vida pasada porque es eso PASADO…

Casi siempre soy yo la que prejuzgo a los demás por su aspecto físico, por sus acciones, por sus frases, sé que no debería de ser así, estoy trabajando en ello, antes lo hacía muchísimo más, pero ahora he aprendido; el tiempo me ha enseñado aprender a mirar en el interior de las personas, escuchar sus historias, dejar que me sorprendan…

Hace unas semanas conocí a través de un conocido-amigo a un chico un poco rellenito, bastante simpático es de esas personas que te caen bien en cuanto hablan contigo, fuimos a ver al Zaragoza juntos, me acogió bien, para no haberme visto en toda su vida… No paraba con que me presentaba a sus amigas… Me acompaño a casa, me mando whatsaap para ver si iba a ir al siguiente partido…

Tan apenas sabía nada de él solo que vivía la vida a tope y casi siempre estaba borracho, le pregunte porque bebía tanto y me dijo que se animaba mejor si estaba “motivado” yo le dije ahhh muy bien, en ese instante no se me ocurrió pensar que quizás bebía para olvidar al gran amor de su vida que un día se fue sin avisar…

No puedo describir la sensación que tuve cuando me contó su historia durante las fiestas de nuestro pueblo, apoyados en la barra del bar… La música, el alcohol, la oscuridad, no sé qué fue pero desde que empezó a relatar su historia ya me imaginaba el final…

Mi corazón se encogió, mi piel se erizo, mi mirada se entristeció…

Su compañera de juegos infantiles, su archienemiga, su amiga, su novia, su confidente, su persona, su amor se fue de su vida una fría noche de Enero, no se más… Le despertó su madre con la noticia, la tarde anterior la había dejado en casa y jamás la volvería a ver, mientras me lo contaba con lágrimas en sus ojos… Un rio de lágrimas se escaparon de los míos, aun hoy tiemblo de emoción al recordar su historia…

Tengo mil preguntas que hacerle, pero no se las hice, ni se las haré, le abrace y le di un tierno beso en la mejilla no podía hacer más, no tengo el súper poder de congelar el tiempo, creerme que si lo hubiera tenido lo hubiera utilizado esa noche con él, esa historia de amor cortada de repente, se hubiera merecido otro final, otra oportunidad…


Cuantas ilusiones perdidas, cuantos sueños incumplidos, cuantas frases no pronunciadas, cuántas vidas cortadas por un infarto fulminante…

Estamos aquí de paso, somos marionetas del destino, nuestra vida es corta, débil y muy frágil, un día se puede romper, romper en mil pedacitos que jamás nadie podrá volver a recomponer…

Un corazón roto se puede pegar, un corazón desilusionado se puede volver a ilusionar, pero un corazón muerto eso como se puede superar?

Él me decía y yo tan solo escuchaba: el gran amor de mi vida una vez se fue y ya no la pude ver más… Intente suicidarme no quería seguir viviendo, no quería existir si ella no estaba a mi lado, me sentí torpe no sabía que decirle, pensé el destino me regala a un chico más joven que yo roto de dolor por dentro…

Quizás sea una señal para aprender amar, una lección que deba aprender, una persona que me abra los ojos a la realidad…

Me quede de piedra, no me esperaba algo así, la vida no se espera, la vida te sorprende, la muerte se lleva a tu vida, a tu amor, sin avisar, dudo mucho que pueda existir algo más duro que eso…

Mis problemas han dejado de serlo como tal, las historias como estas me hacen pensar, me enseñan a ver la vida de otra manera, realidad irreal, realidad real, historias con un triste y duro final…

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