domingo, 20 de noviembre de 2011

para convencerme de que por fin, a partir de hoy, serás tú...


...empezaron a caminar, hacia atrás, algo torpemente porque ninguna quería abrir los ojos para mirar por donde iba ni separarse para llegar más rápido al destino, al que llegaron después de hacer distintas paradas. En la puerta, apoyadas mientras las manos ya empezaban a desabrochar algunos botones; En el pasillo, donde fueron caminando a trompicones y empezaron a caer las primeras prendas; Hasta que llegaron al dormitorio, donde se dieron varios golpes, ya que al estar a oscuras, se guiaron por el tacto, hasta que por fin, entre risas por lo accidentado del camino se dejaron caer sobre la cama.

Los besos continuaron, hasta que un momento Silvia notó como Pepa se separaba un poco, así que protestó con un:

S: qué haces?

Aunque pronto lo vio. Pepa se había estirado para encender la luz de la mesilla junto a su cama.

P: ya (volvió a pegarse a ella) quiero verte (le sonrió)

S: qué? (Dijo notando como toda la sangre le subía a la cara) no!! no me digas que te gustan estas cosas (Dijo tapándose la cara )

P: no!! (rió apartándole las manos para verla) no es eso (la miró) es sólo… (le acarició la mejilla recorriendo con su dedo índice el contorno de la cara de la pelirroja) quiero poder mirarte.

S: para acordarte de que soy yo (bromeó para picarla)

Pero Pepa no le siguió el juego, ahora no estaba para bromas, así que, sólo negó con la cabeza, y mirándola a los ojos añadió.

P: para convencerme de que por fin, a partir de hoy, serás tú. 


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