sábado, 25 de junio de 2011

se paró antes de llegar a sus labios y cerró los ojos


un trocito de otro fic, q me encanta, como puede la gente expresar tan bien los sentimientos con un puñadin de palabras, sencillamente increible, recuerdo cuando lei esta actualizacion me encanto, espero q os guste...
"...le estaba haciendo sentir eso que no quería sentir.
Pero ya era demasiado tarde para no sentirlo. Silvia cerró los ojos y posó su mano sobre la de Pepa, aprisionándola contra la mejilla y acariciándola con los dedos. Después de ese gesto ya no hubo marcha atrás. La morena acabó sintiendo eso que no quería sentir, y no hizo falta pasar una noche loca con ella ni besarla apasionadamente. Solo hizo falta aquello, una sonrisa y un gesto de cariño.
-¿Por qué?-Preguntó Silvia abriendo los ojos-. Gracias… ¿por qué?
-Por aparecer en mi vida.
Así lo abarcaba todo. Necesitaba a alguien que le hiciera confiar, alguien con quien hablar. Y Silvia apareció con sus ganas de abrirse al mundo, su sinceridad inmediata y… Y la enamoró.
La pelirroja sonrió y se tocó el estómago como un acto reflejo. Estaban allí. Las mariposas estaban allí, como si fuese una adolescente. Y aunque estaba Alex, aunque contra esas mariposas era contra lo que luchaba, aunque hubiese construido muros… Ya los había olvidado todos.
La mano de Pepa abandonó su mejilla para llegar a su nuca. Silvia se pasó la lengua por los labios y Pepa cogió aire. Ninguna recordaba cuando fue la última vez que sintieron aquello tan fuerte, ni cuándo fue la última vez que, para dar un beso, fueron tan despacio. Se acercaron poco a poco, aunque Silvia se paró antes de llegar a sus labios y cerró los ojos. Ese poquito de conciencia que le quedaba le impedía continuar, pero Pepa superó esos centímetros que le quedaban y besó los labios de la pelirroja con mucha suavidad. Al hacerlo, los pulmones encogidos de Silvia se abrieron y notó una oleada de aire entrar en su cuerpo. Se relajó de tal manera que sus manos buscaron las de Pepa y se sujetaron a ellas. Se separaron unos milímetros sin abrir los ojos y volvieron a besarse, esta vez con más precisión. Cuando entraron en contacto las lenguas, Silvia casi empezó a temblar. Pepa creía que el corazón se le salía del pecho y no sabía por qué..."

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